A lomo de mula y alpargatas, los colonizadores antioqueños se abrieron camino hacia el sur y se encontraron con unas montañas en la Cordillera Central de los Andes tan agrestes como las suyas. Fue por esas mismas sendas de piedra y hierba, que se establecieron los cimientos de la historia económica y comercial, tanto de Manizales como del Eje Cafetero, pues las laderas de sus empinadas cimas fueron cubiertas por café, cultivo que con los años se convertiría en el producto insignia de esta región.

 

En ocasiones, los campos, las calles y los techos de las casas y edificios se tiñen de ceniza. Al alzar la mirada al cielo manizalita, es el Volcán Nevado del Ruíz el protagonista, una cumbre impetuosa que rige los destinos de la ciudad. Sin embargo, no estaba equivocado el poeta chileno Pablo Neruda cuando bautizó al lugar como “Fábrica de Atardeceres”, puesto que allí, sin excepción, el horizonte se pinta de arrebol al caer el sol. Un espectáculo natural que se observa desde Monumento a Los Colonizadores, la Hacienda Venecia y El Cable.

 

El contacto con la naturaleza es una constante en la Perla del Ruíz, por su cercanía al Parque Natural Los Nevados y la Reserva Río Blanco, los amantes al turismo sostenible y ambiental encuentran allí el mejor escenario para vivir experiencias inolvidables, que van desde caminatas ecológicas y el avistamiento de aves y fauna, hasta actividades más extremas como el balsaje, canopy y kayak.

Sus 170 años la hacen dueña de un Centro Histórico donde se encuentran, en medio del tráfico, el comercio y los peatones, 216 edificaciones de arquitectura republicana que albergan la historia de una Manizales construida en madera y bahareque y, en donde se llevan a cabo actividades propias de la región como el comercio de chocolates, de exquisitas variedades de café y de otros servicios gastronómicos de alta calidad como lo son los platos típicos de la zona cafetera.

 

Son las fachadas, balcones, arcos, cornisas, aleros y ventanas de madera uno de los atractivos turísticos más importantes de la localidad. Razón por la cual los monumentos como la Catedral Basílica Metropolitana, el Palacio de la Gobernación, la iglesia Los Agustinos y la iglesia La Inmaculada, son permanentemente visitados y admirados por los turistas.

 

Por otro lado, esta ciudad se caracteriza por su constante actividad cultural que se refleja en eventos que gozan de gran reconocimiento como la Feria de Manizales, el Festival de Teatro, el Festival de la Imagen, el Encuentro Mundial de Chocolate, Café y Ron, Manizales grita Rock, entre otros.

Además cuenta con la Industria Licorera de Caldas, una empresa fundada en 1905 y que tiene una variada línea de licores como el Aguardiente Cristal, el Ron Viejo de Caldas, el Aguardiente Amarillo y la Crema de Ron Cheers.

 

Es gracias a sus numerosos atractivos que Manizales se ha convertido en uno de los escenarios más importantes del turismo en Colombia. Día tras día se ubica en ranking de las preferencias de los viajeros y, por tal motivo, es conocida también como la Ciudad de las Puertas Abiertas.